Una Fe Vivida En El Servicio.





Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate y plántate en el mar; y os obedecería”.

Evangelio según San Lucas 17:5-6


Hace un tiempo recuerdo que una amiga, que sabía que me estaba preparando para el santo ministerio, me pidió que orara por ella. Estaba pasando por una situación difícil económicamente y necesitaba con urgencia un trabajo. Me cuenta su situación y me dice que la ponga en mis oraciones. Yo le contesto afirmativamente. Al pasar algunas semanas me encuentro con ella y su situación, al parecer, no había cambiado mucho. En la conversación ella me pregunta ¿Estás orando por lo que te pedí, por el trabajo? Yo le respondí que así lo hacía. Y ella me reclamó: Pero ¿lo estás haciendo con todas tus fuerzas? ¿Estás orando con mucha, mucha, mucha fe? A lo que le contesté: Mira, yo estoy orando, pero Dios no se debe a un pueblo que ora, Él va a hacer Su voluntad y en mi oración pido para que tú entiendas que Dios quiere de ti en esta nueva situación por la que estás pasando. En otras palabras, la respuesta de Dios no depende de nosotros, ni de si tenemos mucha o poca fe.

Cuantas veces no pensamos de la misma manera. Creemos que debemos tener mucha fe para que sucedan las cosas, como si de nosotros dependieran o, como si la fe fuera algo mágico. Jesús les enseñaba a los discípulos sobre la importancia de no ser piedra de tropiezo para otros, pero que, mucho más importante es saber perdonar a un hermano que peca repetidamente. Por lo que, los discípulos entienden que para ello necesitan mucha, mucha, mucha fe. Es por lo que le piden a Jesús, auméntanos la fe. Jesús les responde usando la exageración para enseñar una gran verdad. Si tuvieras fe como un grano de mostaza, es decir, no es la cantidad de fe que tengas, no es que debes desbordarte de fe para que se logren las cosas; aun si tu fe fuera como la más pequeña de las semillas, las cosas que se logran, hasta las que parecen difíciles e imposibles, como que se desarraigue un gran árbol y que se plante en el mar, sólo son posibles por el poder de Dios. Con ello los enfoca y los guía a que, para que las cosas sean posibles, lo importante es la naturaleza de la fe y no la cantidad. No es cuanta fe tienes sino en quien tienes puesta tu fe. Y cuando esa fe está donde debe estar, la misma se demuestra en una vida agradecida y dedicada al servicio de los demás.

Más importante que la cantidad de fe, es el objeto de esa fe; un Dios grande y poderoso. Mostremos nuestra fe, viviendo una vida que le honre en agradecimiento. Dando testimonio del cambio que Él ha obrado en ti. Vivamos nuestra fe sirviéndole a Él a través del servicio a los demás.

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