Un Llamado Ineludible



“Y vino Jehová y se paró, y llamó como otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye”.

1 Samuel 3:1-18

¿Cuántas cosas en la vida podemos eludir? Es decir, ¿Qué cosas hemos o podemos evitar, esquivar o pasar por alto? Entre otras, podemos mencionar: una conversación no deseada, una pregunta incómoda o un encuentro inoportuno. También podemos evitar: el contagiarnos de una enfermedad si cumplimos con las medidas de precaución, el caer en un hoyo en la carretera o tropezar con otra persona si no vamos mirando nuestro celular, y así sucesivamente. Pero, a pesar de todo eso, ¿Existirá algo que por más que intentemos, será imposible de evitar? ¿Puede ser cierto eso de que la piedra que está para un perro… ni aunque el amo se ponga de frente?

En el capítulo tres del primer libro de Samuel, vemos cómo se nos narra que la Palabra de Jehová escaseaba en el pueblo de Israel durante aquellos días, por la dureza de corazón que había entre sus habitantes y la corrupción del sacerdocio por parte de los hijos de Elí, el sumo sacerdote. Pero en cierta ocasión, ya siendo Elí un hombre viejo y ciego, el Señor da sus primeras palabras a Israel a través del llamado que le hace a Samuel; quien estaba bajo el cuidado de Elí y más adelante se convertiría en un gran profeta del pueblo de Dios. Siendo Samuel muy joven, mientras dormía, Jehová lo llama. Éste, sin reconocer la voz de Dios, pensando que quien lo llamaba era Elí, acude a su presencia y se pone a sus servicios. Luego de Elí expresarle a Samuel que no ha sido él quien lo ha llamado durante las pasadas tres ocasiones, y reconociendo entonces que, es Dios quien llama a Samuel; Elí le brinda un gran consejo. Le dice que, si al acostarse lo vuelven a llamar, se haga disponible para Dios y diga: “Habla Jehová, porque tu siervo oye”. Y así, Samuel lo hizo. Respondió al llamado de Dios y recibió palabra de juicio para Elí y su familia por su mal comportamiento; la cual tuvo que entregar de manera fiel y exacta, a pesar de lo duras y fuertes que eran.

Dios tenía un plan y un propósito con Samuel y éste de una manera u otra se iba a cumplir. Todo comenzó con un llamado a servir el cual se respondió de manera afirmativa. De igual manera sucede con nosotros. Dios nos llama, y ya sea por la razón que sea, o el propósito que tenga Dios nosotros, tarde o temprano responderemos afirmativamente. Hoy te invito, si escuchas la voz de Dios, responde: “Habla Jehová, porque tu siervo oye”, pues el llamado de Dios es un llamado ineludible.

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