Si Haz Sido Perdonado, ¿Por Qué No Perdonas?


En cierta ciudad apareció una vez un aviso con los nombres de las personas que no pagaban sus deudas en el comercio o que eran morosos para con sus obligaciones. Muchos se indignaron con esta publicación, porque además se recomendaba que nadie concediera más crédito a las personas que se hallaban en la lista. Lo notable es que muchos de los morosos pertenecían a las familias más ricas de la ciudad. Desde ese día a muchos les bajaron el copete o la cresta, según el caso.

¿Se imagina usted si el Señor publicara una lista con los nombres de quienes no hemos pagado nuestras deudas, o no hemos liquidado las obligaciones, o no hemos cumplido con nuestros compromisos o promesas, y la lista se leyera en el templo? Entonces, nos daríamos cuenta de la gran carga que pesa sobre nuestras conciencias y, lo peor, sufriríamos la vergüenza del siglo. Pero en el sentido espiritual Jesucristo ha pagado por nuestras deudas, ha cumplido por nosotros las obligaciones morales. Hecha la liquidación, ha quedado un saldo a favor nuestro. ¿Por qué no ser sensibles ahora con aquellos que son nuestros deudores, moralmente hablando, y perdonar sus faltas del mismo modo que Cristo Jesús nos perdonó a nosotros?


Lecturas:


domingo, 3 de julio Lucas 7:36-8:3

lunes, 4 de julio Lucas 23:34a

martes, 5 de julio Mateo 18:21-22

miércoles, 6 de julio Efesios 4:32

jueves, 7 de julio Lucas 6:37

viernes, 8 de julio Miqueas 7:18

sábado, 9 de julio Salmos 86:5



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