Segundo "Strike"




“Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.”

Evangelio según San Lucas 10:40


“Pedir y más pedir, esto hace el hombre;

Llamar fe y esperanza a su egoísmo;

Sobre un altar divinizar un nombre

Y darse en realidad culto a sí mismo.”

José Alcalá Galiano


Esta porción de La Providencia, de la pluma del literato español del siglo XIX José Alcalá Galiano recoge, a nuestro entender, la dura realidad del ser humano de todas las edades: Somos criaturas centradas en nosotros mismos. Las Sagradas Escrituras se encargan de enseñárnoslo desde sus primeras páginas, con el relato de la caída del ser humano en el libro del Génesis.

Otro ejemplo, un poco más solapado, es el de Marta, la hermana de María y Lázaro. De seguro que todos conocemos alguna Marta. Es el típico personaje que se presenta en control de las cosas y enfocado en hacer, más que en ser. Curiosamente, el texto de Lucas la describe “preocupada con muchos quehaceres”. Pero, también la presenta celosa de su hermana, insegura de sí misma, insatisfecha con su labor, considerando los detalles del trabajo como los elementos de mayor importancia, y como quien trabaja esperando ser reconocida. Todo ello, sin dejar de mencionar que aparece reprendiendo al Maestro por su falta de cuidado para con ella. Es más, creo que todos nosotros tenemos algo de Marta. La pregunta que cabe hacernos es: ¿A quién le servía Marta? Y nosotros, ¿a quién servimos? Cuando nos involucramos en mucho quehacer, ¿por quién lo hacemos? ¿Será por el Señor? O, ¿será por nosotros? ¡Que Dios nos ayude! ¿Recuerdan al intérprete de la ley y su pregunta para probar a Jesús? Ése fue el primer “strike”. La incapacidad de Marta para ver más allá de su enfoque egocéntrico es el segundo “strike”.

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