La Diferencia Estaba En La Experiencia



En cierta ocasión un grupo cristiano compartía una cena de compañerismo. Al ir finalizando alguien se enteró de que la famosa artista compartía la cena como parte del grupo. Entonces, pidió que ella hiciera algo mostrando su arte, a lo cual accedió gustosa. Al ponerse de pie anunció que recitaría el Salmo 8 y comenzó haciéndolo con gran maestría. Su modulación y expresión fueron perfectas, la inflexión de su voz digna de su categoría. Cuando terminó, aplausos y vítores aprobaron la actuación de esta gran artista.

Poco después alguien, pretendiendo hacer una broma, propuso que un hermano recitara también algo. Este se puso de pie y anunció que también recitaría el Salmo 8. (Los presentes ignoraban que él había sufrido varias pruebas duras.) Algunos sonrieron pensando en cómo pretendería igualar a la artista. Cuando comenzó a recitar, su voz se tornó segura, llena de gratitud y gozo. Como la de aquel que alaba y glorifica a Dios, sus ojos humedecidos por la emoción reflejaron al terminar la alegría que él tenía en su ser. Nadie dijo nada. Muchos de los que escuchaban habían sido contagiados por el mensaje del Salmo y permanecían en silencio. Entonces, la artista poniéndose de pie exclamó: “Yo conozco muy bien el texto del Salmo 8 y sé cómo decirlo, pero no hay duda de que usted, además de conocer el Salmo, conoce a aquel a quien está dedicado.”

El que conoce a Dios y la obra que sólo Él ha realizado su vida, responde glorificándole en todo lo que hace, hasta en lo más sencillo.


Lecturas:

domingo, 11 de julio Juan 9:1-41

lunes, 12 de julio Juan 11:40

martes, 13 de julio Hechos 3:11-12

miércoles, 14 de julio 1 Corintios 6:20

jueves, 15 de julio Salmo 96:1-9

viernes, 16 de julio 1 Corintios 10:31

sábado, 17 de julio Romanos 11:36


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