Evangelismo



Un hombre caminaba por la playa una mañana temprano y se dio cuenta de que alguien más caminaba delante de él. Parecía que la otra persona iba recogiendo objetos de la playa y arrojándolos de vuelta al mar.

Animado por la curiosidad aceleró el paso con el fin de alcanzar la persona que iba delante. Al acercarse vio que era un joven adolescente que estaba recogiendo estrellas marinas, dejadas en la playa por la marea, y él las devolvía otra vez al océano.

-¿Qué haces? -le preguntó el hombre.

-Arrojando estas estrellas marinas otra vez al agua, porque si están aquí para cuando aprieta el calor, todas ellas morirán.

Sonriéndose ante lo que parecía una simpleza, el hombre respondió:

-Joven, esta playa tiene bastantes kilómetros de longitud y debe de haber cientos de miles de estrellas de mar en ella. ¿Qué diferencia va a significar lo que tú haces? ¿Para qué preocuparse?

El joven miró atentamente la estrella de mar que tenía en su mano y después la arrojó al agua y contestó:

-Todo lo que sé es que para ésa sí que ha merecido la pena y hay una gran diferencia.

“Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones.”


Lecturas:

domingo, 26 de septiembre Mateo 28:16-20

lunes, 27 de septiembre Hechos 5:42

martes, 28 de septiembre Hechos 13:47

miércoles, 29 de septiembre Marcos 16:15

jueves, 30 de septiembre 1 Pedro 2:9

viernes, 1ro de octubre Salmos 105:1

sábado, 2 de octubre Hechos 1:8

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