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Algo Totalmente Distinto


  

           

 

     “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna,”

Evangelio según San Juan 3:16

 

    Durante estos últimos años hemos visto cómo se le ha dado gran importancia al tema del amor. Al grado que, se ha puesto este sentimiento por sobre todas las cosas. Queriendo así, en el nombre del amor, justificar todos los actos humanos como si realmente éste fuera nuestro valor último.+

     Y sí, tenemos que reconocer que la Biblia dice que Dios es amor (1 Juan 4:8) Pero, algo totalmente distinto es afirmar que, el amor es Dios. El amor es un atributo de Dios. Es decir, es una característica, o una cualidad de Su carácter; que incluso, se puede ver reflejada en el mundo o en las personas, pero en un menor grado. Por lo que, cabe señalar que, si Dios es infinito; manifestará de igual manera el atributo. Siendo esta la razón por la que podemos afirmar que, Dios es el atributo.

     En el tercer capítulo del evangelio según Juan, encontramos el versículo más conocido de toda la Biblia. Un versículo al cual se le ha denominado como el corazón del evangelio. Ya que, en él se encuentra plasmado el mensaje y el propósito por el cual escribieron los evangelistas y todavía hoy se predica y se presenta la Palabra del Señor. Un propósito al que Juan hace referencia de manera explícita al decirnos que, escribió para que creamos que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo en Él tengamos vida en su nombre (Juan 28:31). Para eso vino Jesús al mundo, para eso fue enviado al mundo; para morir. Dios mismo se encarnó para tomar el lugar que nos corresponde a nosotros, y dar su vida, para darnos vida, si creemos por fe. Y ¿por qué lo hizo? Dice el versículo, que lo hizo por amor. Porque Dios nos amó, “de tal manera…”, es decir, con amor eterno, con amor de verdad, con amor sincero e infinito. Dios nos ama de manera continua con un amor glorioso y trascendental. Con un amor que es amor en acción, no porque tenga esencia en si mismo, sino porque proviene de Dios.

     Nuestra percepción o comprensión sobre el amor siempre va a ser vista bajo un lente imperfecto, manchado por el pecado. Es por eso, que, optamos por ponerlo en el lugar equivocado, usurpando el lugar de Dios. Y bajo esa vana visión, el mundo quiere justificar todas sus barbaridades sin reconocer que ese amor sólo trae sentimientos pasajeros que llevan a perdición. Pero el amor de Dios, ese amor con que nos amó desde la eternidad; salva vidas. Ese amor, créame, es algo totalmente distinto.

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