El Milagro de la Encarnación

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”

Evamgelio Según San Lucas 1:35


Hace ya muchos años, cuando no vivía tan consciente como ahora del peligro que representa la teología liberal para la fe cristiana, me tocó participar de un examen de ordenación a un candidato al ministerio de la Palabra y los Sacramentos. A los examinadores se nos requería dejarle saber, de manera anticipada, a los candidatos los temas sobre los cuales les haríamos las preguntas. El área de examen que me tocó fue la de Teología. Le anticipé al candidato que la pregunta sería sobre la doctrina de la encarnación de Jesús. El día del examen, le planteé un caso hipotético en el que un miembro de la congregación le pedía que explicara, en pocas palabras, el milagro de la encarnación. La respuesta del candidato, ante el Presbiterio, fue: “Yo le diría que Jesús nació de María porque esa es la manera natural de hacerlo”.

El Moderador del Presbiterio me preguntó si estaba satisfecho con la respuesta. A lo que respondí con un rotundo, ¡No! Como cuestión de hecho, se aprobó excusar al candidato y posponer su examen para una fecha futura. Lamentablemente no pude estar presente para dicha ocasión y el candidato aprobó su examen, sin contestar la pregunta sobre la doctrina de la encarnación.

Tal vez, usted se pregunte, ¿cuán importante puede ser tener un conocimiento básico sobre esta doctrina? Para un servidor, esta doctrina es tan importante como quizá usted no pueda imaginarse. El día de hoy, estaremos examinando la historia que recoge la visita del ángel Gabriel a María para anunciarle el futuro nacimiento de Jesús, el Hijo del Altísimo, el heredero eterno del trono de David, el Santo Ser y el Hijo de Dios. En esta histórica y sin igual visita que se nos presenta, ocurre el milagro más extraordinario jamás imaginado: El anuncio sobre cómo el Hijo Eterno de Dios ha de ser concebido milagrosamente en el vientre de una virgen llamada María. Lo que habría de ocurrir no tiene paralelo alguno. Sí, Dios había concedido la virtud de ser madre a mujeres estériles. Pero todas estas concepciones se lograron gracias a la unión conyugal con sus respectivos esposos. Pero el caso de María no era ése, ya que nunca había tenido relaciones íntimas con ningún hombre, ni las tendría hasta después de dar a luz a Jesús. Entonces, la encarnación de Jesús fue un verdadero milagro; consiguiéndose así dar razón para su doble naturaleza: Dios y Hombre en una misma Persona. ¡Qué triste es que aquel candidato no creyera en El Milagro de la Encarnación!

Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
No tags yet.
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

Iglesia Presbiteriana Westminster - Ministerio de Tecnología para el  Alcance                                                                     Iglesia Presbiteriana Evangélica(EPC)