Peregrinos y Extranjeros

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”.

Carta a los Hebreos 11:8-10


Hace muchos años, un viejo misionero regresaba a los Estados Unidos luego de muchos años de servicio en el extranjero. Este viaje representaba el último de este fiel hombre de Dios. En el barco conoció a un hombre escéptico, quien comenzó a hacerle preguntas sobre su trabajo misionero, con el fin de menospreciar su fe y su trabajo para el Señor. El misionero le contestó gentilmente todas las preguntas que le hacía el hombre incrédulo.

A pesar de la gentiliza y nobleza del misionero, el otro hombre comenzó a sugerirle que su trabajo misionero era en vano, ya que ninguna persona en el barco parecía reconocerlo. El misionero le contestó: “Lo que sucede es que aún no he llegado a casa”. El incrédulo le lanzó un reto, cuando le dijo: “Vamos a ver cuántas personas lo vienen a recibir cuando lleguemos al puerto”.

Una vez llegaron al puerto, nadie, en absoluto vino a recibir al hombre de Dios. Éste contestó: “Lo que sucede es que aún no he llegado a casa”. Luego, tomaron el tren que los llevaría desde New York hasta el pequeño pueblo en el medio oeste de los Estados Unidos, en el cual se bajarían ambos. Cuando se bajaron en su destino, el incrédulo volvió a preguntarle cuántas personas habían llegado a recibirlo. El misionero le contestó: “Lo que sucede es que aún no he llegado a mi casa”. Finalmente, el misionero llegó caminando hasta su casa. Una vez llegó al pórtico de la casa, suspiró profundamente y exclamó: “¡Aún no he llegado a mi casa!”

La historia de los patriarcas del pueblo de Dios debe servirnos para aprender muchas lecciones. Pienso que la más importante de todas es reconocer que tal y como está contenido en el llamado a cada uno de ellos: El Señor sería su mayor galardón. Según el Libro del Génesis y según el escritor de la Carta a los Hebreos, todos ellos anduvieron errantes, es decir, como extranjeros aun en la tierra prometida. Entendemos que sus vidas deben marcar lo que debe ser nuestra perspectiva sobre nuestra propia existencia. Tal y como sucedió con el misionero, aún no hemos llegado a nuestra casa. Por lo tanto, se nos invita a vivir como peregrinos y extranjeros. ¡Que así nos ayude Dios!

Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
No tags yet.
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

Iglesia Presbiteriana Westminster - Ministerio de Tecnología para el  Alcance                                                                     Iglesia Presbiteriana Evangélica(EPC)