De La Mano Me Sacó

“Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad”.

Génesis 19:16


Recuerdo tener como seis años, cuando jugando con mis vecinos, una amiga de mi misma edad me agarró de la mano y me llevó a comprar dulces. ¿Cuál era el problema? Que para ir a la tienda de los dulces había que cruzar la calle y mi mamá me lo tenía prohibido. Yo primero me rehusé cuando ella me lo propuso, pues sabía que haría mal. Pero cuando me agarró la mano y comenzó a correr yo seguí tras ella. ¿Se imaginan qué hizo o que no me hizo mi mamá al ver que yo estaba en la tienda y había cruzado la calle?

En el pasaje de hoy pasa algo parecido, pero en circunstancias totalmente opuestas. A mí me llevaron de la mano para hacer algo indebido, algo que incluso yo sabía que estaba mal, pero me dejé llevar. A Lot y a su familia dos ángeles los toman de la mano para sacarlos de la ciudad de Sodoma, que será destruida por Dios, pues sus habitantes eran malvados y cometían pecados graves contra Él. Y Lot vivía allí. Pero ¿Por qué Lot siendo un hombre justo vivía en una ciudad de tanto pecado? Cuando Dios llamó a Abraham a dejar su tierra e ir al lugar que Él le mostraría, Lot lo acompañó, pero como los dos tenían muchos ganados y posesiones, la tierra no podía sostenerlos a todos. Esto creó malestar entre los que trabajaban para ellos y tuvieron que separarse. Abraham dejó que Lot escogiera a dónde prefería ir y Lot decidió establecerse en Sodoma pues era una tierra fértil, y agradable a la vista. Y aunque Abraham al enterarse intentó interceder ante Dios por estas ciudades, Sodoma y Gomorra serían destruidas pues no había allí ni diez justos ante sus ojos. No sin antes Lot y su familia ser sacados por los ángeles y puestos en un lugar seguro.

Esta historia de la destrucción de Sodoma y Gomorra muestra por un lado cuánto Dios odia el pecado y, por otro lado, su deseo de que nos acerquemos a Él en busca de perdón. Como, Lot vivimos en un mundo inmerso en el pecado y la única manera de ser librados de la maldición del mismo es si somos sacados y puestos en un lugar seguro. Quien único puede hacer esto con nosotros es Cristo Jesús. Gracias demos a Dios por su amor y su misericordia inmerecida.

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