Cuando es el que es

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

Evangelio según San Juan 10:1-10


De niño me gustaba ver los programas de juegos por televisión. Recuerdo uno que tenía varios niveles. Era una casa y el participante, si pasaba cada nivel, ganaba los premios que allí había. ¿Qué tenía que hacer el concursante? Sencillo, sólo tenía que pasar de un lado a otro de la casa, atravesando las diferentes habitaciones en menos de un tiempo ya establecido. Muy sencillo, pero ¿Cuál era la dificultad? Que para pasar de un lugar a otro había una puerta cerrada con seguro y mientras más avanzaba en el juego, más cerraduras tenían las puertas. A lo que le sumamos, para poner más emocionante la situación, el llavero que tenía el participante tenía como cien llaves para probar, cuando sólo una era la que era; sólo una llave abría cada cerradura específicamente.

El pasaje frente a nosotros nos presenta a Jesús diciendo a los judíos de manera metafórica que Él es el pastor de las ovejas, las que conoce, a cada una, por su nombre y las suyas lo siguen al oírlo. ¿Por qué dice esto? El capítulo 10 del evangelio de Juan tenemos que verlo a la luz de Ezequiel 34. Ahí Dios, a través del profeta, les advierte a los gobernantes del pueblo judío, llamándoles la atención y dándoles un “ultimátum” por las acciones que estaban tomando con el pueblo. En lugar de cuidarlos y protegerlos hacen todo lo contrario; se servían ellos.

Eran como los malos pastores que se alimentaban de las ovejas, mataban a las gordas, a las saludables las explotaban y hasta vestían de su lana. Las dejaron a su merced, descarrilándose, sabiendo que podían morir dejándolas como presas fáciles para los depredadores. En otras palabras, las ovejas se dispersaron y las dejaron errantes por el mundo. Por lo que el profeta anuncia el juicio de Dios sobre ellos. En primer lugar, les quitará el cuidado del pueblo y por tanto, ya no se apacentarán más ellos mismos. En segundo lugar, Dios mismo será quien se encargue del rebaño y de su pueblo. Él cuidará de sus ovejas, las traerá de nuevo al redil y las juntará para librarlas de todos los que se han aprovechado y servido de ellas. Las pondrá en un hogar seguro y las apacentará.

Esa profecía se cumple en Cristo. Los líderes religiosos de la época no habían cambiado mucho, seguían comportándose como ladrones y salteadores. Jesús es el verdadero pastor de las ovejas, en Él tenemos el verdadero cuidado y la verdadera protección. Él es el que es, y no sólo se hace llamar el pastor sino también la puerta. Es decir, el único camino a la vida eterna. Cuando es el que es, no hay nada más que buscar, tenemos seguridad pues Él va delante de nosotros; oímos su voz y le seguimos. ¿Le sigues tú?

Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
No tags yet.
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

Iglesia Presbiteriana Westminster - Ministerio de Tecnología para el  Alcance                                                                     Iglesia Presbiteriana Evangélica(EPC)