La obra de Dios en nosotros.

Miguel Ángel podía tomar en sus manos un pedazo de mármol amorfo y transformarlo, dándole la forma de un hermoso ángel. Rubén Darío, Amado Nervo, Miguel de Unamuno y otros grandes poetas tomaron palabras y las arreglaron de una manera maravillosa para expresar lo que sus espíritus veían y sentían. Los literatos y poetas modernos también expresan sus profundas emociones y anhelos usando las palabras en prosa y en verso.

Se dice que un famoso violinista acostumbraba pasearse por las calles de algunas de las ciudades después que presentaba sus conciertos. En cierta ocasión cuando daba su paseo acostumbrado en una ciudad, en una esquina encontró a un hombre anciano y pobre que procuraba tocar un violín viejo y desafinado. Se acercó a él y le pidió le dejara tocar su violín. El anciano temeroso, reaccionó contrariamente a tal idea. Era su violín. Si lo perdía no sería fácil encontrar otro. Pero luego sintió cierta confianza hacia aquel caballero que pedía se lo prestara, y así lo hizo. El gran violinista afinó el instrumento, lo colocó sobre su hombro, y empezó a sacar de él una preciosa melodía. El anciano limosnero se quedó admirado y con la boca abierta de asombro. Él nunca pensó que de su viejo violín pudiera producirse música tan bella. La gente al pasar se detenía al escuchar y pronto empezaron a caer monedas y billetes al sombrero del anciano.

Algo más sublime acontece cuando una persona pone su vida en la milagrosas y tiernas manos del Padre celestial. Nuestra vida se embellece con la presencia de Cristo el Salvador y es transformada por el poder de su Santo Espíritu. Él siempre toca nuestras vidas con el amor redentor que perdona pecados, los más leves o los más horrendos; los pecados de omisión. Él es el que cambia los corazones de mármol en corazones sensibles para aceptar su gran amor y misericordia.

Póngase en las manos de Dios como el barro en las manos del alfarero y que pueda orar con la palabras del himno evangélico:

Haz lo que quieras de mí, Señor;

Tú el alfarero, yo el barro soy;

Leal y humilde anhelo ser;

Cúmplase siempre en mí tu querer.

Lecturas

domingo, 8 de marzo 2 Corintios 3:4-18

lunes, 9 de marzo Romanos 12:1-2

martes, 10 de marzo 2 Tesalonicenses 3:1-5

miércoles, 11 de marzo 1 Corintios 1:10-17

jueves, 12 de marzo Gálatas 5:16-24

viernes, 13 de marzo Colosenses 3:5-17

sábado, 14 de marzo Romanos 5:1-11

Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
No tags yet.
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

Iglesia Presbiteriana Westminster - Ministerio de Tecnología para el  Alcance                                                                     Iglesia Presbiteriana Evangélica(EPC)