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Miércoles de Ceniza

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Lo que no se puede eludir.

February 3, 2020

“Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.”

 

Evangelio según San Juan 4:17-18

                                    

     Se dice que las contribuciones y la muerte son las dos cosas que los seres humanos no podemos eludir. Sin querer entrar en detalles con respecto a la veracidad de esta expresión, nos proponemos mejor, reflexionar sobre las virtudes de la misma. De alguna manera, se acepta que existen realidades de las cuales el ser humano no puede escapar. También debemos reconocer que estas dos realidades (las contribuciones y la muerte) no son deseadas por ninguno de nosotros.

     Con respecto a las contribuciones, el propio sistema provee mecanismos que nos pueden preparar para enfrentarlo y manejarlo. Por otro lado, cuando nos referimos a la muerte, hemos creado también nuestros propios mecanismos para hacerle frente. Nos referimos a las fórmulas de confesión religiosa que nos libran de pena y prometen descanso eterno. Hablamos de los mecanismos que la religión de la cultura ha puesto a la disposición del populacho, como recursos de justificación centrados en los esfuerzos humanos, prometiendo alivio al ofensor.

     En el relato del encuentro de Jesús con la samaritana hemos podido ver cómo el Maestro recurre a varios mecanismos para cumplir con su propósito de transformar la vida de aquella mujer. Primeramente, apela a la generosidad de la mujer al pedirle agua. En segundo lugar, apela a la curiosidad de ella, cuando le dice: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y Él te daría agua viva”. Ahora, vamos a ver cómo Jesús recurre al elemento de la confrontación con la realidad del pecado, al revelar a la mujer su conocimiento con respecto a la inmoralidad de su conducta. De la misma forma, cada vez que Dios quiere bendecirnos, utiliza mil y una maneras para llegar hasta donde nosotros. Por esta razón afirmamos el llamado irresistible del Soberano para con todos aquellos a quienes ha escogido por su maravillosa gracia. Ese llamado no se puede eludir.   

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