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Dios en Cristo: El rey busca esposa

May 21, 2019

     Se cuenta que el filósofo danés Soren Kierkegaard buscó una vez describir la encarnación de Dios en Cristo, y para ello usó el siguiente relato que lo ilustra muy bien:

     Un cierto rey era muy rico y su gran poder era conocido de todos. Pero se sentía infeliz, pues deseaba una esposa. Sin una reina, su gran palacio estaba vacío.

     Un día, mientras pasaba por las calles de un pequeño pueblo, vio una hermosa joven campesina. Tan bella y graciosa que ganó inmediatamente el corazón del rey. La quería más que cualquier otra cosa que jamás había deseado. En los días sucesivos volvió a pasar frente a la casa de la joven con la esperanza de verla aunque fuera solo un momento.

     Se preguntaba cómo podría ganar su amor. Él pensó: Daré un decreto real y ordenaré que la traigan a mi presencia a fin que se convierta en la reina de mi tierra. Pero al pensarlo mejor, se dio cuenta de que ella era un súbdito y se vería forzada a obedecer. Así jamás estaría seguro de que habría ganado su amor.

     Entonces, pensó: “La llamaré en persona. Iré vestido con mi mejor ropa y con todos mis atributos reales. Llevaré mi corona, mis joyas y mi espada. La asombraré y deslumbraré de tal manera que deseará ser mi esposa”. Al reflexionar más sobre ello, se dio cuenta de que así nunca estaría seguro si se casó por él o por las riquezas y el poder que le podía dar.

     Decidió entonces que se disfrazaría de campesino y así se acercaría a ella. Pero tampoco le agradó al fin esta duplicidad.

     Al fin supo que era lo mejor que podía hacer. Se quitaría sus ropas reales y se vestiría de campesino. Iría al pueblo donde vivía su amada y viviría allí como un campesino auténtico, procurando de esta manera ganarla. Trabajaría y sufriría con ella. Así lo hizo y ganó a su esposa.

     Así hizo Dios al considerar cómo podría ganar a la humanidad. Dios en Cristo se hizo como uno de nosotros. Se vistió de carne humana para morar entre nosotros. Como Pablo dice: “Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo”.

 

Lecturas:

domingo, 19 de mayo      1 Corintios 13:4-7

lunes, 20 de mayo          1 Corintios  16:13-24

martes, 21 de mayo        Salmos 143:7-12

miércoles, 22 de mayo    Proverbios 3:1-4

jueves, 23  de mayo        Colosenses 3:5-17

viernes, 24 de mayo        1 Juan 4:11-24

sábado, 25 de mayo        Efesios 4:1-16

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