Recordando un compromiso serio.

¿Recuerdas el ejemplo del anillo de bodas? Su propósito es el de recordarnos, no sólo a los que lo portan, sino a todos, el compromiso de por vida que dos personas han realizado ante Dios. La Cena del Señor tiene el mismo objetivo: recordarnos el nuevo pacto que Dios tiene con nosotros a través de la sangre de su Hio Jesús que fue derramada en la cruz. Nuestro problema es que menospreciamos a Jesús, su majestad y su regalo de salvación.

Dios nos ha dicho cómo quiere que lo recordemos como un solo cuerpo, y le recordemos al mundo su sacrificio capaz de salvarnos de nuestros pecados. Pablo terminando su explicación sobre la Cena del Señor nos habla sobre los peligros de tomar esta Cena de manera indigna.

No todos pueden beber la copa del Señor. Solamente aquellos quienes han sido llamados y han respondido al llamado pueden hacerlo: de lo contrario estarían tratando de beber de dos copas al mismo tiempo: la del mundo y la de Dios.

Si no perteneces a la familia de Dios, al linaje de Dios a través de la Salvación que hay en su Hijo Jesucristo, no puedes beber la copa del Señor, es decir, no puedes tener comunión con Él. Si puedes ejecutar el acto físico de beber la copa, pero el resultado espiritual no estará allí, pues la Cena del Señor es tener comunión con Él de manera espiritual y no tomar un remedio como se nos ha hecho creer. Aquellos que han aceptado Cristo como su Señor y Salvador, han recibido el Espíritu Santo de la Promesa.

Pero no sólo debemos probarnos para saber si somos o no parte del cuerpo de Cristo, sino también para saber cómo está nuestra comunión con nuestros hermanos en Cristo. Nos es necesario primero arreglar nuestras cuentas entre hermanos, antes de tomar la Cena del Señor de manera hipócrita. Es el mismo principio.

El recordatorio al mundo que agrada a nuestro Dios, no sólo es el pan y el vino , sino también la comunión que hay entre cristianos. Es la fraternidad, la unión bajo el mismo Espíritu Santo y la conmemoración de la Cena del Señorío que constituye el anunciar la muerte del Señor. Si nosotros tomamos a la ligera nuestro compromiso, seguramente habrá consecuencias.

¡Nuestro compromiso con Dios es serio… así como su compromiso con nosotros lo es! ¿Tienes compromiso con el Rey? ¿Qué esperas?


Lecturas


domingo, 3 de febrero 2 Corintios 2:5-11

lunes, 4 de febrero 1 Corintios 11:17-34

martes, 5 de febrero 1 Corintios 5:1-5

miércoles, 6 de febrero Judas 1:17-23

jueves, 7 de febrero 1 Timoteo 5:1-25

viernes, 8 de febrero 1 Corintios 10:14-22

sábado, 9 de febrero Mateo 7:1-6


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