Gozo que rebosa

Un ministro de Escocia tenía en su congregación una anciana muy pobre que tenía el hábito de decir: “Bendito sea el Señor, Amén”, cuando el predicador decía algo destacado. Esto molestaba mucho a aquel ministro y le dijo: “¿Sabe, hermana Elizabeth, que cuando usted dice ‘Bendito sea el Señor’, durante el sermón, interrumpe mis pensamientos? Si no lo hace durante todo este año le regalaré un par de frazadas nuevas.” La hermana Elizabeth era muy pobre y esta oferta le parecía muy buena. Hizo lo que pudo por ganárselas. Permaneció quieta domingo tras domingo; pero un día vino un pastor visitante a predicar; era un hombre de cuyo corazón rebosaba el gozo de la salvación.


A medida que predicaba acerca del perdón del pecado y de todas las bendiciones que le siguen, la visión de las frazadas prometidas comenzó a desvanecerse mientras el gozo de la salvación aumentaba. Al fin no pudo contenerse más y se levantó diciendo con voz fuerte: “¡Frazadas o no frazadas, Aleluya!”


Cuando pensamos en las maravillas de Dios, se llena nuestro ser de gran gozo. Nuestra reacción natural es querer alabar a Dios por lo que ha hecho y hace por nosotros.



Lecturas


domingo, 13 de agosto Deuteronomio 32 :43-47

lunes, 14 de agosto Mateo 28:16-20

martes, 15 de agosto Hechos 2:37-42

miércoles, 16 de agosto 1 Timoteo 6:11-16

jueves, 17 de agosto Deuteronomio 17:14-20

viernes, 18 de agosto Hechos 15:6-21

sábado, 19 de agosto 2 Timoteo 4:1-8

Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
No tags yet.
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

Iglesia Presbiteriana Westminster - Ministerio de Tecnología para el  Alcance                                                                     Iglesia Presbiteriana Evangélica(EPC)