Justificados Por La Fe

October 2, 2016

 

Se ha dicho que Pablo, Agustín de Hipona y Martín Lutero han sido tres de los más grandes teólogos en la historia de la iglesia. Cada uno de ellos sintió los efectos devastadores del pecado y también se gozaron en el perdón de Dios por fe en Cristo Jesús.

 

Lutero estaba abrumado por su aguda conciencia de pecado. Él veía a Dios como un juez enfadado e implacable que le sentenciaba a muerte por su pecado. Lutero buscó ayuda y libertad del pecado en los sacramentos. Se metió a monje con la esperanza de ganarse la salvación que tan desesperadamente necesitaba. Pero su conocimiento de la perfección de Dios y de su propia indignidad intensificaron su temor de la muerte y condenación. Como monje ayunó, dedicó largas horas a la oración y se infligió duras mortificaciones en su cuerpo. Iba tan frecuentemente a confesarse que los otros monjes se escondían cuando le veían venir. Se cuenta que en cierta ocasión hizo su confesión tan detallada que duró seis horas. Todavía no tenía paz en su alma.

 

Finalmente, en el estudio de las Escrituras, principalmente en la epístola de Pablo a los Romanos, él descubrió el plan de salvación de Dios. La luz que iluminó su mente y su corazón fue tan brillante como la luz que iluminó y transformó a Saulo de Tarso en el camino de Damasco. 

 

Lecturas

 

 domingo, 2 de octubre                  Romanos 3:21-26

 lunes, 3 de octubre                       Romanos 3:27-30

 martes, 4 de octubre                     Romanos 4:1-8

 miércoles, 5 de octubre                II Corintios 5:17-19

 jueves, 6 de octubre                     Tito 3:3-7

 viernes,7 de octubre                     Romanos 5:1-11

 sábado, 8 de octubre                    Gálatas 2:11-21

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