UNA ORACIÓN PARA QUE LA RECORDEMOS DURANTE TODOS LOS DÍAS DEL AÑO:



Mi Amado Jesús

. . . . . Cuando rompiste las ataduras de la muerte fuiste al encuentro de quienes te amaban, y les diste ánimo nuevo y fuerzas nuevas. . .


. . . . . Hoy quiero decirte que también:


Te necesito para ser fiel a tu voluntad;

Sin Ti no puedo vencer las tentaciones ni triunfar en las pruebas;

Te necesito para andar por el camino correcto y para creer en los ideales mejores.


. . . . . Cuando abriste, JESÚS, las puertas de la tumba que pretendían atraparte, te manifestaste a Pablo, el perseguidor y lo convertiste en el misionero, en el siervo, en el amigo.


. . . . . Quiero hoy, SEÑOR, que también interceptes mi ruta, Buen Señor:


Cambia mi carácter irritable, ofensivo, enérgico, y lléname de mansedumbre.

Toma mi rebeldía desobediente, mi rechazo irreverente, y hazme seguidor, obediente y servicial.

Está mi vida en tus manos, ilumínala y hazla radiante y ejemplar. . .


¡Señor Jesús: Resucita en mí y para mí! ¡Y haz que yo viva esa vida bendita, noble, inmensa que en tu gracia, por Fe, me ofreces! ¡Amén!

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