¿Por Qué Lo Hizo?




“Este principio de señale hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en Él”.

Evangelio según San Juan 2:11


Los evangelios nos narran la historia de Jesús. Es decir, registran los dichos y hechos del Hijo de Dios en la tierra. Pero cada escritor o evangelista tiene un propósito y un público a quien va dirigido evangelio. En el caso de Juan, el propósito de su evangelio nos lo presenta al final de este. Él nos dice: “Hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:30-31). Por lo que, todo lo que nos va narrando acerca de Jesús, va en función de cumplir ese propósito. Es por lo que, podemos observar que los milagros son llamados señales. Con toda intensión; pues el milagro, siendo un acto maravilloso, difícil o imposible de explicar, apunta al evento en sí. Sin embargo, la señal, es decir, los signos y prendas de la autoridad de una persona, apunta mucho más allá, apunta a quien hace el milagro. En este caso, apunta a Jesús y a su divinidad.

En el segundo capítulo de Juan se narra el primer milagro realizado por Jesús al comienzo de su ministerio. Estando Jesús con sus discípulos en unas bodas en Caná, comenzó a faltar el vino, algo muy perjudicial socialmente hablando para esta nueva familia. Quedarse sin vino podía considerarse hasta un acto de deshonra, entre muchas otras cosas. Y Jesús, ante esta gran necesidad transforma una gran cantidad de agua en vino. Seis tinajas llenas hasta el borde ahora contenían el mejor vino. Cantidad suficiente para suplir más de una boda.

La pregunta es ¿Por qué lo hizo? Porque quería evitarle una vergüenza de por vida a los nuevos esposos y a sus familias; no creo. Porque es buena persona y quería que los invitados la siguieran pasando bien; tampoco. Sería porque fue una petición de su madre; no. Dice el texto que lo hizo para manifestar su gloria. No podemos olvidarnos de las señales. Lo hizo para demostrar que Él es Dios. Y los discípulos creyeron en Él.

Con este milagro vemos que, ante nuestra necesidad, Jesús suple, y suple en abundancia. Sólo Él puede transformar nuestra vida y llenarnos con su amor y su gracia. Con la señal, éste que convirtió el agua en vino nos dice más adelante “Yo soy la vid verdadera”. ¿Crees tú?

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