La Parábola De La Semilla Que Crecía En Secreto



Mi abuelo era agricultor y cuando yo era pequeño, solía ayudarle en la época de la siembra. Me gustaba verle preparar los animales, ponerles el yugo y amarrarles la rastra y el arado. “¿Dónde vamos a sembrar hoy?”, le preguntaba. “Allá abajo”, solía responder. Él sabía muy bien dónde se encontraba la tierra más fructífera.

Me gustaba el húmedo y rico aroma que salía de la tierra cuando la punta del arado la abría. Mientras mi abuelo preparaba los surcos, yo enterraba la semilla. “Esta tierra es fructífera”, solía decir. Tiempo después regresábamos al campo para ver surgir los primeros brotes verdes. Éstos se convertían en tallos y luego aparecía el grano; las plantas seguían creciendo hasta que estaban maduras.

Durante la cosecha, los jornaleros cortaban las gavillas y las llevaban al lugar de la trilla, que consistía en unos postes unidos por medio de alambres que formaban un gran círculo. Las gavillas se ponían en el suelo, por el exterior de ese círculo, y luego venían los caballos y corrían por el círculo, pisoteando las gavillas, de las que caía el grano con la cáscara ya quebrada. A continuación, los jornaleros iban con sus aperos para aventar la paja y terminar de separarla del grano. Una vez realizado el trabajo, los jornaleros cantaban, bailaban y disfrutaban de una comida típica de cordero asado. Se trataba de una hermosa celebración rústica. El grano se almacenaba en sacos y luego era procesado en una variedad de productos útiles.

Aun así, a pesar de todo lo que hacíamos para sembrar y cosechar, el éxito de todo el proceso consistía principalmente en la riqueza del terreno, el tiempo y otras condiciones que escapaban a nuestro control. Sin esas condiciones, que sólo pueden venir de Dios, las semillas no habrían germinado y no habría habido cosecha.


Lecturas:


domingo, 18 de julio Lucas 8:4-18

lunes, 19 de julio 2 Corintios 9:10

martes, 20 de julio Marcos 4:26-29

miércoles, 21 de julio Salmos 126:5-6

jueves, 22 de julio 1 Corintios 3:6-9

viernes, 23 de julio Mateo 13:30

sábado, 24 de julio Gálatas 6:7-8


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