Min.: Hoy cuando damos comienzo a esta maravillosa temporada de Adviento y reconocemos cómo el pueblo de Israel se preparaba para la llegada del Mesías prometido; nosotros también nos preparamos para el regreso de ese Mesías que volverá, en gloria, por los suyos. Mientras, reflexionemos sobre uno de los títulos de nuestro Señor: Admirable Consejero.
ORACIÓN DE REFLEXIÓN CONGREGACIONAL;
Min: Cristo es nuestro Admirable Consejero ante Dios. Él es nuestro Mediador e Intercesor que nos calma, nos consuela y nos aconseja.
Con.: Como nuestro Abogado ante Dios, Él nos defiende ante el tribunal de la justicia de Dios y se ofrece a Sí mismo como pago por nuestras transgresiones.
Min.: Cristo mismo es, por lo tanto, identificado como aquella “maravilla” (admirable) porque podríamos decir que Cristo es “la maravilla de Dios en persona”; “el hombre maravilla”.
Con.: No solamente es Cristo la más grande “maravilla de Dios” sino que es Él mismo quien ha hecho y haría “maravillas” por el pueblo.
Min.: Consejero es alguien que guía a otros por medio de la palabra ya sea de amonestación, o de exhortación.
Con.: Cristo dijo de Sí mismo: “mis palabras son Espíritu y son Vida”. Y también dijo “el que oye mis palabras y las guarda le compararé a un hombre sabio que fundó su casa sobre la roca”.
Todos: Así que, ¿por qué no pensar en Cristo como ese “Maravilloso Consejero”? Que es tal cual lo declaró el Apóstol Pedro cuando dijo: “solamente Tú tienes palabras de vida eterna”.
(Oportunidad para la reflexión íntima)
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