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INVITACIÓN A LA ORACIÓN CONGREGACIONAL:




Ministro:  El inspirado salmista, absorto ante la majestad de Dios, afirmó así: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?” Igualmente maravillados vengamos al eterno Padre sincera y reverentemente.

 

ORACIÓN CONGREGACIONAL:


      Padre nuestro:

           Como al salmista, nos llena de asombro tu grandeza. Tuyos son los cielos y la tierra. No hay lugar que se escape de tu calor. El universo entero es incapaz de contenerte. Sin embargo, te hemos querido confinar a determinados espacios físicos. Tú nos has provisto de espacios destinados para la adoración comunitaria, pero nosotros hemos pretendido convertirlos en objetos de nuestra adoración. Tú te nos presentas como la fuente eterna de nuestro sustento, pero nosotros hemos acudido a saciar nuestra sed a estanques que sólo sacian temporalmente. Tú nos ofreces el don maravilloso de tu gracia, pero nosotros hemos querido comprar tus favores. Tú mereces nuestro más sincero y genuino servicio, pero nosotros hemos pretendido negociar contigo, buscando ser recompensados. Perdónanos por desvirtuar el sentido más fundamental de nuestra relación contigo. Te rogamos que, por tu gracia, nos guíes a presentarte corazones y vidas verdaderamente agradecidas. Por los méritos de Jesús, la fuente inagotable de toda gracia, te pedimos que nos oigas. ¡Amén!

 

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