No es lo mismo con guitarra que con violín

“Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.” Evangelio según San Mateo 11:24 De seguro, usted lo ha dicho. Cuando menos, lo ha escuchado. Es el refrán que dice: “No es lo mismo con guitarra que con violín”. Pero, ¿qué es lo que se quiere decir con el mismo, o con cualquiera de sus variantes? Veamos. Cada vez que usamos alguna de ellas, implicamos una marcada diferencia o contraste entre dos posturas o acciones. Por ejemplo, cuando escuchamos a alguna persona ofrecer instrucciones a seguir o detalles sobre cómo se lleva a cabo tal o cual acción, que sabemos que no es nada fácil realizar, decimos: “Una cosa es con guitarra y

El Catecismo Mayor

P. 150. ¿Son todas las transgresiones de la Ley de Dios igualmente atroces en sí mismas y ante los ojos de Dios? R. No todas las transgresiones de la Ley de Dios son igualmente atroces; pero algunos pecados en sí mismos, y en razón de diversos agravantes, son más atroces que otros ante los ojos de Dios. El Catecismo Mayor de Westminster (Pregunta 150)

El pecado es esclavitud

El historiador griego Herodoto, registra el hecho de que el rey persa Darío se torció una vez un tobillo mientras andaba cazando. Se le hinchó y le dolía bastante. Los más distinguidos médicos de entonces lucharon por aliviar al rey. Pero todos sus tratamientos no lograron otra cosa que agravar la condición del tobillo. El rey se pasó siete días y noches sin dormir. Al fin, alguien le dijo que un tal Demócedes de Croton tenía gran habilidad y conocimiento como médico. Demócedes era un esclavo en aquellos días. Fue llevado a la presencia del rey sujeto con cadenas. Demócedes logró que cediera la hinchazón y que remitiera el dolor. A los pocos días el rey estaba curado. Darío en recompensa le

Comprado Con Sangre Por Cristo

Comprado con sangre por Cristo, Con gozo al cielo yo voy; Librado por gracia infinita, Ya sé que su hijo yo soy. CORO Lo sé, lo sé, comprado con sangre yo soy; Lo sé, lo sé, con Cristo al cielo yo voy. Soy libre de pena y culpa, Su gozo Él me hace sentir, Él llena de gracia mi alma, Con Él es tan dulce vivir. En Cristo yo siempre medito, Y nunca le puedo olvidar; Callar sus favores no quiero, Voy siempre a Jesús alabar. Seguro sé que la belleza Del gran Rey yo voy a mirar; Ahora me guarda y me guía, Y siempre me quiere ayudar. Yo sé que me espera corona, La cual a los fieles dará Jesús Salvador; en el cielo Mi alma con Él estará.

INVITACIÓN A LA ORACIÓN DE CONFESIÓN DE PECADOS:

Min.: El pueblo de Dios, su Iglesia, ha enfrentado grandes retos desde su concepción. Algunos desde adentro, otros ajenos a la vida íntima de la comunidad de fe. Pero todos ellos con el fin de socavar los cimientos sobre los cuales se edifica el pueblo de Dios. Ante los nuevos retos que nos toca enfrentar, confesemos nuestra fragilidad a la hora de mostrar fidelidad y firmeza. Oremos… CONFESIÓN COMUNITARIA DE PECADOS: Min.: Soberano Dios y Padre nuestro, reconocemos que la corriente del tiempo presente nos seduce, con la intención de infiltrar ideas ajenas a la fe bíblica que hemos recibido. Por eso… Con.: ¡Perdónanos, buen Señor! Min.: Reconocemos las artimañas del error, que pro

El Catecismo Mayor

P. 149. ¿Puede algún hombre cumplir perfectamente los mandamientos de Dios? R. Ningún hombre es capaz, ni por sí mismo, ni por gracia alguna recibida en su vida, de cumplir perfectamente los mandamientos de Dios; sino que diariamente los quebranta, en pensamiento, palabra y obra. El Catecismo Mayor de Westminster (Pregunta 149)

Del dicho al hecho hay mucho trecho.

Dos automóviles se encontraban parados, uno detrás del otro, ante una luz roja de un semáforo. El de atrás empezó a tocar la bocina y el de adelante interpretó que le instaban a que emprendiera la marcha. Pero al ver que la luz continuaba roja o se movió. Por el contrario, el de atrás cada vez insistía más con su continuo toque de bocina. Sin poder contenerse más y rojo por la indignación y el enfado, el primer automovilista se bajó de su auto y se dirigió con cara de pocos amigos al otro. -¡Ciego! ¡Necio! ¡Es que no ve la luz roja! -Si, pero como usted tiene ahí en su automóvil ese letrero que dice “Si conoces y amas a Cristo toca la bocina”, yo estoy haciendo lo que usted sugiere. El prime

INVITACIÓN A LA ORACIÓN COMUNITARIA DE AFIRMACIÓN:

Min.: En esta ocasión, cuando celebramos el cierre de una semana gloriosa, Dios nos invita a meditar sobre nuestras debilidades y la fortaleza que encontramos en Él. ORACIÓN COMUNITARIA: Min.: Buen Señor y Padre nuestro, venimos delante de tu bendita presencia para agradecerte la oportunidad que nos brindas de reflexionar juntos sobre la realidad de nuestra fragilidad y el consuelo que nos imparte conocer que en Ti está nuestra fortaleza. Con.: ¡Te damos gracias, Señor! Min.: Tu Palabra nos enseña que nuestros días en esta tierra son breves; que somos como la flor del campo, que hoy es y mañana se seca. Con.: ¡Gracias por instruirnos con tu Palabra! Min.: Con mucha frecuencia

De Negativo a Positivo

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo soporta.” 1ra Epístola a los Corintios 13:4-7 Una mujer llamó por teléfono a las oficinas de la Defensa Civil. Allí, le transfirieron la llamada a un instructor. “¡Buenos días!”, dijo la señora. “Les estoy llamando para agradecerles por el taller sobre el manejo de emergencias del que pude participar la semana pasada. Hace unos días, me vi en medio de un terrible accidente. Había heridos por todas partes, gente ensangrentada y otras c

El Catecismo Mayor

P. 146. ¿Cuál es el décimo mandamiento? R. El décimo mandamiento es: “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”. P. 147. ¿Cuáles son los deberes que se exigen en el décimo mandamiento? R. Los deberes que se exigen en el décimo mandamiento son: el pleno contentamiento con nuestra propia condición; una actitud caritativa, de la totalidad del alma hacia nuestros prójimos, como también que todas nuestras motivaciones y deseos interiores respecto al prójimo tiendan a y promuevan todo aquel bien que le corresponde. El Catecismo Mayor de Westminster (Preguntas 146 y 147)

La Codicia

Nos ayuda a pensar en sus peligros el aleccionador cuento corto del famoso escritor ruso León Tolstoi, titulado El Mujik (El Campesino). El protagonista del cuento es un joven campesino ruso que heredó las tierras de su padre. Nada más posesionarse de las propiedades empezó a soñar con grandezas. Quería multiplicar lo heredado. Un día un extraño personaje le visitó; aparentaba ser alguien de gran autoridad y poder, y le dijo que le daría a cambio de nada toda la tierra que pudiera abarcar en el camino de un día. Con la condición de que a la caída del sol tenía que estar de vuelta en el mismo punto de donde saliera y que él le señalaría. Apuntando a la tumba del padre muerto, le indicó que aq

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor omnipotente, Siempre el labio mío loores te dará; ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! te adoro reverente, Dios en tres Personas, bendita Trinidad. ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! en numeroso coro, Santos escogidos te adoran sin cesar, De alegría llenos y sus coronas de oro Rinden ante el trono y el cristalino mar. ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! la inmensa muchedumbre, De ángeles que cumplen tu santa voluntad, Ante Ti se postra bañada de tu lumbre, Ante Ti que has sido, que eres y serás. ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! por más que estés velado, E imposible sea tu gloria contemplar; Santo Tú eres sólo y nada hay a tu lado, En poder perfecto, pureza y caridad. ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! la gloria de tu

INVITACIÓN A LA ORACIÓN COMUNITARIA

Min.: Acerquémonos con humildad y reverencia al santo y único Dios, para afirmar nuestra fe y confianza en Él, conforme a las verdades contenidas en su Santa Palabra y a la herencia de fe que nos ha dejado. Vengamos confiadamente y oremos así: ORACIÓN COMUNITARIA DE CONFESIÓN DE PECADOS: Min.: Bondadoso Dios y Padre eterno, acudimos a tu santa presencia con temor y temblor. Con.: Atiéndenos, escúchanos y tennos misericordia. Min.: Hemos violado tus mandamientos. Hemos codiciado lo que no nos pertenece. Con.: Atiéndenos, escúchanos y tennos misericordia. Min.: Hemos violado tus mandamientos. Nos hemos contentado con la idea de no hacerle mal a nadie. Con.: Atiéndenos, escúch

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